martes, 18 de abril de 2017

Ojalá fueras una persona normal (fragmento)

Yo quería escucharte razonar frente a mí, verte en el proceso de articular alguna frase inteligente. Pero me bloqueaste como se bloquea a una persona por imprudente. Yo ya no voy a pedir más perdones por mi imprudencia, en el amor está permitida, por lo demás, soy inocente de ella: es producto de alianzas, nexos, asociaciones de ideas que se concatenaron en la pesadilla de amarte, en un mal despertar repetitivo donde veo como mi pasado se desmorona como un sueño en vertical.

Las escritoras escribimos: en nuestra conciencia se ensamblan nombres, se multiplican circunstancias, se separan unas, se direccionan otras, hasta formar historias para que los demás las lean. Mi tono intimista no es autobiográfico, y estoy harta de aclararlo. No tuve ni irrisoriamente la mínima parte de los amantes que presumen mis personajes narradores en primera persona, todos ellos son productos de caminatas en solitario, de noches en vela y soliloquios eternos, de grandes hoyos negros en el pecho, que no acaban de desaparecer, que se instalan bajo las costillas durante años, se metamorfosean en personajes nuevos y luego se mezclan, se reproducen en una fuente de inspiración platónica que hoy mantiene tras de mí a una pequeña pero creciente estela de lectores invisibles.

Texto para presentar el número "Escrituras de la violencia. La voz de las mujeres." de la Revista Blanco Móvil, en la casa del poeta.

La historia de discriminación hacia la mujer, después de aquellos más míticos que cercanos matriarcados, es longeva. Aunque es cierto que quedan en algunas partes del mundo poblaciones matriarcales o matrilineales: en África, en Tierra de fuego, en Oaxaca, México. En China la etnia Mosuo sostiene una convivencia armónica y peculiar en la que el matrimonio no existe, las mujeres son dueñas de todo lo material y eligen abiertamente a sus amantes.
En la larga actualidad que nos concierne somos, pues, las mujeres, la mitad de la humanidad que pobló las cavernas más oscuras de la historia, donde los descubrimientos científicos, las creaciones artísticas y los trabajos intelectuales parecen no haber tenido nunca lugar. Recuerdo que hace apenas unas décadas, se solía escuchar en la voz de quienes se presumían intelectuales que en México “casi” no había escritoras, cuando ha habido siempre tantas escritoras como escritores, si no es que más. Hay una tendencia natural en nuestras sociedades, a minimisar y finalmente a borrar de la historia el nombre femenino, hay mujeres aquí en México, como Julia Tuñón, Leticia Romero Chumacero, Eve Gil, o Verónica Ortiz, que se han dado a la tarea de desenterrarnos y de recopilarnos, de mostrarnos ante el mundo… Hace unos días platicábamos precisamente sobre Cristine de Pizán, y el libro La nueva ciudad de las damas donde Eve hace un claro homenaje a esta mujer tan influyente, que dedicó su mente a las letras y se ganó el respeto y la vida con esas mismas letras, en el siglo XV. Yo me pregunto cuántas de las numerosas autoras que actualmente trabajamos muchísimo en México podemos decir lo mismo. ¿Cuántas de las autoras que generosa y brillantemente colaboran en este número de Blanco Móvil pueden decir lo mismo?
Falta mucho por hacer, mucha escritura por delante, muchos deportes, muchos oficios y actividades donde seguir avanzando en este camino que parece interminable, eterno, absurdo incluso, hacia la equidad. En un mundo de mujeres reprimidas a punta de madrazos, sobajadas por una fuerza física, sí, hay que admitirlo, superior, lo femenino no puede ser sino débil, porque lo femenino suele estar quebrado en su interior. Mujeres rotas, amenazadas por esa misma fuerza que les impide trabajar, salir, ser dueñas de su cuerpo, de sus decisiones, mujeres que han perdido el sentido de vivir y trabajar para el crecimiento de esta humanidad que las niega… ese botín obtiene la sociedad macha, enferma, a cambio de su fuerza bruta.
Siento una fuerte simpatía por Francesca Gargallo Celentani, y cada una de las cosas que le he leído o escuchado decir me ha parecido sabia: “La escritura de las voces que odian la violencia” es el texto que abre el número de Blanco Móvil. Y me llevó a reflexionar, entre otras cosas en  lo importante que es hablarles a aquellas mujeres que se han dejado cooptar por las banalidades del capitalismo que las ha martirizado y cosificado durante siglos, importante hablarle a esas que no han tomado sus derechos por mano propia, por ignorancia o por desidia, importante reconocer a aquellas que, por el contrario, sostienen su tradición, defienden su universo femenino, hasta la muerte.
¿Por qué muchas de nosotras no hemos vivido para defender nuestro universo? Probablemente porque nos han enseñado, a punta de madrazos, que nuestro universo es indefendible. O quizá porque no tenemos dignidad, o porque no hemos despertado realmente y seguimos tolerando que por aquí y por allá se estén pronunciando discursos misóginos, se sigan cometiendo ante nuestros ojos actos misóginos, porque seguimos sonriendo y poniendo la otra mejilla.
Hay una larga enumeración de casos de vulnerabilidad para la violencia hacia la mujer: las confabulaciones familiares de esclavización en el hogar, el empobrecimiento cada vez más alarmante en el sector femenino, el simple y natural hecho de ser una niña, o una puberta, o una anciana, de ser una. Una activista, una ambientalista, una señora que sale tarde de su trabajo, una niña que lleva el uniforme de deportes de la escuela.
Feministas, sin importar esta discusión más bien boba sobre la vigencia o no del término, somos, entre otras cosas, las que en todos los tiempos, desde todos los estratos, hemos trabajado en recolocar el femenino una y otra vez en la historia, porque vivimos, como un Sísifo mujeril, recuperándonos de las pérdidas, y de los nuevos comienzos, durante siglos eternos.
Dorelia Barahona me sorprendió con su personaje, maliciosamente delineado, que derrama lágrimas cuando piensa en sí mismo, en su grandeza y tiene que lidiar con su atractivo natural que lo hace irresistible a las mujeres, pero a la vez patético, triste. Liliana Blum lanza una cubetada de agua fría en torno al tema de los nuevos temores femeninos, antes reflejados en los cuentos infantiles y que han sido tan palpables desde siempre: el lobo, el violador, en un cuento de prosa poderosísima y directa, que no tiene temor para hablar acerca de la violencia de género y describir con lujo de detalle una violación. Una colaboración muy interesante de este número de Blanco Móvil, es la de Amaranta Caballero Prado, con su “Breve muestra de moridero a través de fichas bibliográficas”, donde figuran ocupaciones, nacionalidades, causas de muerte y las últimas palabras que escribió una importante lista de mujeres en la que figuran nombres tan célebres como Antonieta Rivas Mercado, Nahuí Ollin, Nellie Campobello, Rosario Castellanos, Ana Mendieta, Anne Sexton, Digna Ochoa, en fin, todas ellas mujeres de letras y de artes, destacadas. Es escalofriante, pues, recordar y reconocer las causas de sus muertes, algunas de ellas aún no esclarecidas, muchas de ellas suicidios o asesinatos. Melissa Cardosa con su poema, “Berta en las aguas”, una elegía a Berta, asesinada y que tiene unos versos extraordinarios de tristeza muy profunda de los cuales rescato estos, por que ponen el dedo en la llaga:

Bertica nuestra, Berta de la aguas
El odio de los hombres que tanto nos señalan
No puede con tanta belleza, con tanta fuerza y gracia
Por eso nos matan. Por eso nos matan. Por eso nos matan.
No saben de esta venganza nuestra de ser libres.
Y no cambiar la rebeldía por nada
Lágrimas al río
Muchas lágrimas.

Maya Cu Choc, escritora guatemalteca, escribió el poema “Zaz”, terrible y esperanzador, que expresa la beligerancia de una mujer sacrificada, una beligerancia que va más allá de la muerte.
Aplaudo mucho este número de Blanco Móvil y a su director Eduardo Mosches por la cantidad de exelentes plumas femeninas que logró reunir: Verónica Ortiz, colega solidaria, Eve Gil, Isabel Hernández, Silvia Cuevas-Morales, Jessica Sánchez, Gloria Inés Peláez, Alma Karla Sandoval, por la luz que cada uno de los textos lanza sobre el tema de la violencia hacia la mujer, asunto que no puede seguirse soslayando bajo ningún pretexto. 



jueves, 6 de abril de 2017

Balita

Un buen día tuve fuerzas para levantar el culo hasta el secreter donde guardo mi preciada pistola y sin dudarlo fui y le pegué un tiro a mi computadora, la asesiné con toda mi obra acumulada por años y años y luego fui detrás del hijo de la reina, dispuesta a asesinarlo también. Muy trapaceramente el infeliz -viendo mi cañón apuntándole a los ojos- buscó rápidamente en su stock de imágenes televisivas el rostro amadísimo del Rubio Pequeño, sonriente en la pantalla. Cobardemente lo mantuvo en sus ojos hasta que creyó que yo iba a bajar el arma, le pregunté dónde podía encontrar a mi adorado: me devolvió la imagen de una conocida televisora. Cuando tuve en la mira el par de ojillos tintados de amarillo y naranja, disparé.

Vi el cadáver frente a mi y caí en la cuenta de que hacía muchos años que no intercambiaba una palabra con nadie; desde su llegada él se encargaba incluso de lavar el coche, de pedir el súper, de tirar la basura, de todo.

viernes, 31 de marzo de 2017

Mentira

El sueño: tú y yo deambulábamos por diferentes lugares, el campo, caminos pedregosos, a veces íbamos en una camioneta grande, había otras personas con nosotros, ambos nos tratábamos con indiferencia, casi nunca nos hablábamos, como en la realidad. Mas llegó una escena inusitada entre aquella rutina, te acercas a mí, me tomas la cabeza con ambas manos y me dices: “te amo realmente”, yo te respondo: “yo también”, y lo siento con tanta intensidad que esa respuesta me suena a poco. Tu “te amo realmente” me sorprende tanto que no puedo evitar darme cuenta de que acabo de caer en una trampa de mi subconsciente y te amaré después del sueño, después de que todo esto acabe, te amaría aún si nos quedáramos mudos, ciegos y sin cuerpo. Entonces lloro porque es mentira, me doy cuenta, me despierto.

La realidad después del sueño: cuando estás presente todo mi ser se vuelca hacia tu ser y no puedo fingir. Cuando te vas me siento desconsolada y hago rabietas y me lanzo a la calle para hacerte regresar. Cuando intento dormir mi alma se empeña en salir de mi cuerpo para ir a buscarte. Cuando estoy despierta y te mueves cerca de mí esa misma alma necia, controladora, no me deja quitarte los ojos de encima. Ahora no sé cómo salir de mi propia trampa aunque sé que todo esto  es mentira.

miércoles, 29 de marzo de 2017

No te preocupes por mí




Soy una mezcla irreconocible, pastosa, en algunas partes áspera, como carne en pergamino. Estoy envuelta en una tela color amarillo que parece vieja, de una vejez sumeria. Veo a mi madre envejecida junto a mi. Yo estoy perfectamente presente, con estas piernas y estos brazos que se han, a su vez, convertido en pergaminos, aun latiendo de vida, intentando meter debajo de la tierra mi cuerpo.
Entre mi madre envejecida y yo hay un entendimiento que nos dice que debemos cavar juntas. Le digo “menos mal que ahora estoy aquí para ayudarte”, mi madre se empecina en abrir el agujero con una pala y yo la secundo, entre las dos abrimos un hoyo lo suficientemente grande como para hacer entrar mi cuerpo de pergamino. Lo metemos, lo cubrimos de tierra. Nos alejamos a paso lento, profundamente entristecidas por mi muerte. Cuando pasamos al jardín posterior de la casa, donde fui enterrada, lo veo florecer súbitamente, hileras de canteros crecen ante mis ojos y yo le grito a mi madre, eufórica, que mire aquella maravilla, aquel jardín convirtiéndose en un paraíso terrenal. “Mira, mamá, ¡las flores!,” de pronto el jardín es perfecto. Su única imperfección es un pequeño y viejo auto color terracota que espera estacionado afuera de la casa, mi padre al volante. Mi madre simplemente no puede percatarse de la presencia del paraíso y yo, cada vez más eufórica, empiezo a  elevarme por los cielos como solía hacer en mis sueños de viva y grito: “Madre, mira como vuelo igual que cuando estaba viva”, “¿te acuerdas de que cuando estaba viva también volaba?”, pero mi madre sólo se dirige tristemente hacia el viejo auto donde mi padre, visiblemente compungido, la espera. Yo desciendo de los cielos y me acerco a ella, está ya a punto de arrancar el motor que nos alejará para siempre. Yo, triste pero ecuánime, le toco fuertemente la ventanilla, ella al fin voltea como percatándose, serena y atenta a mi presencia: “Madre, si piensas que te voy a molestar, no te preocupes, eso nunca va a pasar”. A lo que mi madre responde con una mirada haíta, más urgida por partir junto a mi padre que de escuchar mis muertas preocupaciones.





miércoles, 15 de marzo de 2017

Ya no sueño que vuelo (fragmento)


Llegaste hasta la redonda ventana de mi cocina, que es, dicho sea de paso, uno de los tantos mandalas que he trazado en mi casa para que los seres del sueño puedan entrar a ella. Temblabas, tus plumas estaban mojadas, me mirabas con una especie de alegría tímidamente triunfal: llegaste volando hasta mi domicilio desconocido, por la noche, en tu primer vuelo, por amor a mi, por la fuerza de tu noble espíritu. Cuando te despertaste mi figura desdeñosa ya no estaba ahí, el mandala que tracé en la pared para voladores había desaparecido y en su lugar estaban los azulejos verde oscuro del baño de tu recámara, un cansancio profundo, una depresión de tercer grado, varios botes de pastillas, el vívido recuerdo del sueño, la duda apenas permisible de que aquello hubiese ocurrido realmente, en un plano distinto a este, tan físico y brutal, pero más aparentemente imposible, el sudor frío, el miedo, el amor.

lunes, 13 de marzo de 2017

Inclasificable


 Siempre habrá algo que se salga de la norma, que sea inaudito o ingobernable, algo que se desborde.
La clasificación de las plantas sirvió para cultivar algunas y alimentarse de ellas. Pero también sembró una devaluación de aquellas que no ofrecían ninguna utilidad práctica al hombre, quien, en su paso, ha ido borrando de la faz de la tierra todo aquello que ha considerado inútil y lo que ha considerado útil, lo ha explotado desmesuradamente, con iguales resultados. Los principios de la utilidad y la inutilidad son regentes de la clasificación en sus orígenes.
El hombre tiende a habitar en aldeas donde prácticamente todo está clasificado, calificado, valuado y medido.  Siempre ha sentido la necesidad imperiosa de agruparse, de agrupar, de seleccionar. Las propias aldeas y ciudades son resultado de una serie de agrupaciones. 
Somos, pues, como una sarna que avanza por la piel de un desdichado perro.
El arte –en sus años mozos-  tenía un número más o menos limitado de clasificaciones, porque la historia se gestaba a una velocidad menos vertiginosa que hoy. Nuestra propia sociedad lleva un rumbo que es en sí mismo inclasificable. Hoy ha dejado de ser posible entrar en materias precisas sobre el futuro. La información deviene en cataratas todos los días, la producción de noticias sobrepasa las expectativas de la historia, los cálculos de Marx; las conclusiones de aquel anónimo francés dieciochesco que vio el mundo en el año 2440, como un tiempo en el que al fin los carruajes dejarían de salpicar de lodo los vestidos de las damas en París… el asombro de Valery por las dimensiones de la técnica... Y aquello que nos fuera tan útil para englobar los pequeños universos de cosas que hay en el mundo, nos sirve ahora –en el verdadero mundo del capital-  para seguir agrupando universos cada vez más microscópicos.
Hace realmente pocas dácadas la producción cinematográfica era escasa y tenía una más clara posibilidad de generalizarse, o de agruparse luego en pequeñas élites o escuelas. Sin embargo  siempre –desde su inicio- ha tenido un sentido  más vanguardista que las artes más clásicas. Entonces, en un despropósito de sus consecuencias, el cine ha generado monstruos incalculables –de fama, de culto, de fanatismo, de ganancias monetarias, de rareza, de inclasificabilidad... Lo inclasificable es en sí mismo una agrupación. La palabra es el principio clasificador, porque permite nombrar cada universo encargado de crear las realidades, y permite ponerle una etiqueta –luego entonces- clasificarlo. Hace años incontables parecía que todo era nombrable, asequible para la memoria; y había arquitectos, pintores, zapateros, carpinteros, escultores... ¿Pero qué pasa con aquello que por más que busque no consigue quedarse en ningún globo?¿qué pasa cuando no hay forma de insertar lo creado en ninguna de las manchas, de las agrupaciones? ¿Qué pasa con aquella cosa que no es ni planta, ni es bicho, ni es aparato, ni es una de las corrientes del arte, ni es juego, ni es en serio, ni está de moda, ni deja de estarlo?¿Qué pasa cuando no podemos definir el origen de algo o alguien?¿se vuelve extraño?... Intentaremos encontrarle pronta, urgentemente, una etiqueta.

Balita

Imagínense que la editora, cuando nadie la ve, se pone a luchar con un Morten ausente y monstruoso, a veces hace gestos de verdadera angustia y no lo puede evitar; pero eso sólo le pasa cuando cree que nadie la puede ver, no sabe que está siempre bajo mi férula.
Morten es un caso de inocencia absoluta, nada me hará cambiar de idea. Hay que buscar una solución que lo libere de la ira de una mujer obsesionada por no sé qué esencia indescifrable que posee su cuerpo de hombre despistado y ausente.
Les he dicho que Morten es escritor, yo no soy una crítica literaria, no puedo decirles si es bueno o malo, pero dedica una buena parte de su tiempo a esta actividad. Se la pasa soñando con la mujer a quien ha de amar verdaderamente y tiene una vida sexual poco gratificante. Hizo una carrera en su natal Nojuega; un país lejano y desconocido que no juega un papel importante en la economía mundial, que no produce grandes artistas, que no posee siquiera algún rasgo cultural conspicuo y milenario; gana un sueldo regular como investigador, no es un profesionista ni un mínimo destacado. Su cabeza está en escribir, por lo demás, tampoco es un escritor ni un mínimo destacado. No puedo decirles si su cabeza es buena o mala, lo que sí puedo decirles es que tiene cara de estúpido, que es hogareño y melancólico, que ama el te de azahar y las galletas de canela, que es inocente de todos los agravios que la editora le imputa y que no merece morir. La marca que pone a Morten en un riesgo mayor es una de las novelas que escribió; Riesgos mayores; de un modo mordazmente casual esta obra narra detalles íntimos de la vida de una mujer que parece la descripción perfecta de la editora. El muy estúpido no sospecha que está en peligro. 
Bueno, tendré que dejarlos de vez en cuando en lectura de la verborrea de la editora, porque a veces me canso y me voy a dormir, a veces duermo durante más de un capítulo, a veces vengo rapidito a contarles algunos datos candentes sobre Morten y la editora. (En La bala enamorada)

miércoles, 8 de marzo de 2017

Los intocables (fragmento)

Quisiera ampliar los metros de distancia entre el mundo y yo. Y saber. Sé que desapareceré, así mi sistema me lo ha planteado: moriré. Vivir mata todo. 
        No entenderé nunca por qué las personas pueden engendrar tanto odio, pueden destazar a otras personas por odio y luego decir que fue por su Dios, y así limpiarlo. Yo sé que muchos saben que Dios existe, comparten conmigo esa certeza, y yo les voy a contar porqué supe que Dios existe sólo porque sé que no se burlarán de mí. Ocurrió una madrugada, yo dormía en la caja de una cámper en un estacionamiento de un hotel, rumbo a la Ciudad de México, en Oaxaca. Un cerro se había deslavado dejando caer una gran piedra que bloqueaba la carretera y no se podía avanzar, no había muertos, pero en un pueblo metido en la sierra todo tarda mucho tiempo en moverse. Salvo los políticos, esos sí que se mueven rápido y andan siempre muy despiertos. Sonó el radiodespertador con una canción muy triste, de un cantante de esos españoles guapetones que amaban a Franco. Alguien me llamó y me dijo que quería enseñarme algo, era una amiga de la escuela de artes, que quería ser coreógrafa. Me condujo a un salón de baile dentro del hotel y ahí me mostró a un grupo de bailarines lisiados que ensayaban maravillas con sus cuerpos. Yo me quedé fascinada ante tal espectáculo y le pregunté a mi amiga cómo podían hacerlo. Mi amiga no dijo nada y entonces una luz cayó abruptamente sobre mi mollera y escuché una voz que no se oía. Esa era la voz de Dios. Sé que es una idea cursi, pero responde a ciertas inquietudes estéticas que me han venido machacando el seso desde temprana edad, desde el día en que me puse a escribir mis primeras líneas sabiendo que era un acto inútil, como todos los actos,  como el acto sublime de un Dios que dice cosas que no se escuchan. Inútil para la ciencia como un Dios que existe aunque no lo pueda oír ni tocar. Digamos que ese descubrimiento  me ha servido para paliar, para acompañar confortablemente -como un buen piloto de parapente que comparte su termal- mi angustia por la inutilidad de todo.
        Paso tanto tiempo con la mirada metida en la pantalla que imagino que terminaré habitándola totalmente, sin percibir mi reflejo en el monitor. Cuando pienso en el interior de una computadora ideas tersas llegan a mi mente. Quizá ese pensamiento me condujo a tomar uno de los empleos que más tiempo exigen ante un monitor: el de editora. Mi cabeza, debo decirlo, a causa de tanto y tanto tiempo vivido ante la máquina, posa ahora sobre un cuerpo menos atlético que el de hace años, pero me defiendo bastante.
             Hay una sobredosis de autores, escuché decir el otro día a mi colega en una junta, haciéndose el muy listo; hay algunos que son tan malos como buenos, hay otros que son más malos que buenos, algunos son buenos, sin duda, pero no podemos publicarlos a todos, así que tenemos que elegir a los mejores de los buenos y luego expurgar hasta que el presupuesto rinda y si los autores pagan sus ediciones les damos prioridad, aunque sean malos. Todos seguimos como siempre las instrucciones al pie de la letra, actuamos como nos enseñaron en la empresa. Nuestra empresa, como ustedes podrán intuir, publica sólo basura. Trato de hacer lo mejor que puedo con ella, a veces la reescribo, la dejo un tanto presentable como para sentirme una hormiga orgullosa de su trabajo.
           Cuando no soy una hormiga orgullosa me monto sobre el viento, donde recibo golpes violentos de aire caliente y asciendo hacia la montaña, siento el zarandeo de alarma en el trapo, que se tensa y se afloja, como mi temple. Y los otros: esas entidades intocables como dioses, que giran junto a mí.





lunes, 6 de marzo de 2017

El guionista del miedo

Fui un niño maltratado, mi madre no era de esas ternuritas que se conformaban con aventarte una débil chancla a la cara. No. Mi madre estiraba un gancho para colgar la ropa, metálico, y con él me daba duro en las piernas, justo en el alto muslo, para que incluso el corto short de deportes del colegio lo ocultara. Yo tenía ahí largas líneas rojas, líneas que se renovaban día a día, eso me hizo retraído, enojado, cansado. En la escuela la maestra repetía una y otra vez: No lo logras, y yo regresaba a la casa diciéndole a mi madre: no lo logro. A lo que ella respondía con un par de ganchos más a mis muslos, con una fuerza calculada y profundamente dolorosa. Yo no lo lograba. 
         Cuando un día en la escuela escribí mi primer guión teatral la maestra se quedó tan horrorizada que mandó llamar a mi madre, sin poder explicar una sola palabra de lo que había leído, sospechado y temido en mi guión sólo acertó a decirle: su hijo tiene problemas y es necesario que vea a la directora. Lo mismo había dicho mi vecina, en el edificio de departamentos, cuando arrojé a su domo -visible desde el quinto piso- a uno de los noventa gatos que tenía nuestra maniática casera.
Su hijo tiene graves problemas, repitió la cándida directora mirándome a los ojos, ostensiblemente molesta, yo mantuve la mirada firme y maliciosamente. Sentí como un chisguete de miedo recorrió sus rasgos, su gesto  se descompuso por un momento y detuvo su soliloquio castigador, metió freno, sus labios temblaron tratando de esbozar una sonrisa que quiso decir: Su hijo tiene graves problemas, pero si sigue pagando las colegiaturas por adelantado lo seguiremos recibiendo. Cuando vi esa sonrisa quedé más que intranquilo, ¿será que acaso la directora no puso atención suficiente a mi guión?, ¿comprendería realmente las señales de precoz genialidad y alarma que emití en él?, ¿por qué demonios no me corren del colegio?.
          Lo cierto es que el guionismo sería mi arte en el futuro, ese lunes por la tarde lo decidí, nunca me había sentido tan satisfecho con mi autoestima como cuando mis palabras provocaron aquella reacción, el día glorioso en que pasé de “no lograrlo” a “tener graves problemas”.
Cuando llegamos a casa mi madre hizo dos líneas nuevas en mis muslos, dos en cada uno para ser exactos.

El viernes pasado yo había entregado a mi profesora un guión en el que todos los adultos de mi vida terminaban muertos en formas violentas y meticulosamente contadas. Así empezó mi carrera vertiginosa hacia el cine gore.

domingo, 26 de febrero de 2017

Soportar la adversidad

Me pregunto si serás capaz de actuar en situaciones de adversidad; entiéndase en el caos, en la tragedia, la pobreza. 
Traje esto a cuento por esta razón: anoche volví a soñarte.
Estamos solos tú y yo en el cuarto de una pensión casi miserable, en la que también viven mis padres y mis hermanos, más las esposas y los hijos de mis hermanos, que son muchos y mis tíos y las esposas y los hijos de mis tíos, que también son muchos. ¿Será capaz de soportar la adversidad? Tú platicas. Luego entra uno de mis hermanos: intercambias con él algunas palabras. Mi hermano sale. Te acuestas en la cama y me dices que me acueste contigo. Yo me pongo a hablar sobre lo fría que estará el agua para bañarse en esos días y en lo dolorosa que será para mi artritis (claro signo de mi falta de adaptación a la adversidad). Tú te levantas de la cama y sacas de no sé donde los siguientes objetos: el armazón de un columpio (que es un objeto real y que actualmente está en mi casa), cables de teléfono, unas mangueras, unos tubos de cobre. Con todo eso te pones a armar una máquina que produce agua tibia que sale abundantemente por las mangueras, cuando hace contacto con el suelo de nuestro cuarto se vaporiza formando nubes en el techo; cuando el vapor termina de elevarse deja al descubierto un jardín minúsculo, sembrado en la superficie de nuestro cuarto sin mover un solo mueble y con prácticos caminos de blanco granzón para recorrer la habitación sin maltratar el pasto, las nubes llueven gentilmente y con alta precisión sobre las áreas verdes, sin mojar los muebles. Al final del sueño pasan cosas demasiado íntimas para escribirlas aquí.





miércoles, 22 de febrero de 2017

Arthur Koestler o los caprichos del azar


Desde principios del siglo XX y más intensamente, a partir de la década de los cincuenta hasta avanzada la década de los setenta, se da en la historia un auge en el extravagante estudio de la parapsicología. En este terreno se internó una sorprendente nómina de investigadores, profesores, filósofos y científicos entre los cuales se cuentan premios nobel y catedráticos de las universidades de Cambridge, Manchester, Harvard, Edimburgo, Oxford, Leningrado, Duke, Los Ángeles, Nueva York, Dublin, Utrecht, Virginia, entre otras. Hace tres décadas cada una de estas universidades contaba con un laboratorio de parapsicología y algunas de ellas incluso (como es el caso de Utrecht o Leningrado) contaban  con una cátedra en parapsicología.
Aunque el asunto parece incómodo y hasta doloroso para la inteligencia, el tema de la parapsicología tiene perspectivas inquietantes si uno se apega a la posición que tenía un autor judío, al que rendiremos homenaje, Arthur Koestler, en un libro particular que es The roots of coincidence conocido como Las raíces del azar. En el bachillerato hice una tesina sobre este tema porque me perseguían seres imposibles y mis padres empezaban a alarmarse y a enviarme a aburridas  terapias, yo temía que me encerraran en el psiquiátrico. Por tal motivo tenía que echar mano de algún artilugio científico que explicara que mi aparente locura era en realidad una capacidad de percepción extrasensorial.
Serán refutables los argumentos contrarios a la parapsicología sólo en el momento en que los científicos descubran los mecanismos para inducir en forma regular la telepatía, la telequinesis o cualquiera de los fenómenos mentales que no encajan en la estructura rígida de una ciencia reconocida como la psicología y que son estudiados por la parapsicología. Si sabemos que la variación en los volúmenes de sustancias psicoactivas pueden inducir estados en apariencia paranormales, ¿Por qué la ciencia no ha podido encontrar el mecanismo natural para desencadenar reacciones cerebrales similares que nos permitan una medición precisa de los mismos? Aquellos “científicos” que experimentaban con las cartas de Zener tenían que esperar a que ocurriera un fenómeno más bien caprichoso del azar para poder extraer de ahí sus estadísticas, las cuales eran en un alto porcentaje tristes y desalentadoras. ¿Qué son las cartas de Zener? Se trata de un mazo de cinco cartas en las cuales están impresas figuras muy simples –un círculo, una cruz, una ola, un cuadrado y una estrella- Con este mazo se hicieron las primeras investigaciones en el terreno de la parapsicología. Se tienen documentadas prácticas con cartas de Zener, en la universidad de Leningrado, sobre todo. El procedimiento consiste en hacer una adivinación mental de las cartas. (Más o menos como hacen nuestros magos –en forma infalible). Los registros de estos experimentos -cuando fueron más exitosos- fueron de un 60% de acierto y un 40 % de falla.
El estudio de la ESP (percepción extra sensorial), basado en las variaciones energéticas del cerebro, que desencadenan fenómenos mentales atípicos; por ejemplo, la comunicación de distintas mentes sin la influencia de medios físicos, es la clave del interés de un personaje destacado; Thomson, el descubridor del electrón. El plano energético era un buen argumento para hacer intelectualmente aceptable que dos mentes lejanas pudieran transmitirse mensajes sin la ayuda de mecanismos o para que una cuchara pudiese ser levantada por medios no físicos. Me pregunto si alguno de nosotros tendrá la desfachatez de llamarle a Thomson estúpido. Thomson fue miembro de la Sociedad Británica para la Investigación Psíquica, institución que llevó a cabo innumerables experimentos con adivinación de cartas. El mismo Thomson participó y documentó experimentos relacionadas con prácticas de adivinación.
Los fenómenos de la percepción extra sensorial, al no responder a ningún impulso controlado –en la mayor parte de sus casos- tienen una escasa posibilidad de registro. Las estadísticas obtenidas por las muy diversas instituciones que han generado estudios de ESP tienden a ser más bien desalentadoras, puesto que no han lanzado los suficientes elementos para ajustarlas a la norma científica, sin embargo tan solo en la década de los setentas, con la cual se vinculan estrechamente los fenómenos psicodélicos, se llevaron a cabo miles de repeticiones de experimentos con cartas de Zener. Cualquier intento por darle una secuencia controlada de repetición a estos fenómenos ha sido inútil.
Quizá el sueño de materializar esa comunicación intangible haya redundado en la creación de las herramientas tecnológicas de comunicación. Aunque desde una conservadora visión de las cosas, las máquinas serán siempre incapaces de superar a la mente que las ha creado y que –como ellas- evoluciona a paso seguro.
Es interesante el caso de Frazer, quien pese al intenso y profundo estudio realizado en todas los grupos étnicos imaginables, en torno a una amplia serie de cosmovisiones, en las cuales hay una presencia constante de estas energías paranormales y una familiarización con ellas (la telepatía, la transmisión del sueño, la psicomagia, etc), siempre se manifestó como un descalificador y nunca vaciló en llamar a los individuos de estas etnias: salvajes, estúpidos, ignorantes, y toda una serie de imprecaciones tan larga como su propia investigación.
…” En opinión de gente primitiva, el alma puede ausentarse temporalmente del cuerpo sin por ello causar la muerte. Es frecuente creer que estas ausencias temporales del alma envuelven un riesgo considerable puesto que el alma errabunda está expuesta a diversas desventuras, a caer en manos de sus enemigos y a otros peligros. Pero aparte de esto, hay otro aspecto en este poder de desunir el alma del cuerpo. Si puede asegurarse que el alma quede incólume durante su ausencia, no hay razón para que el alma pueda continuar ausente durante tiempo indefinido; de verdad un hombre calculador que sólo tenga en cuenta su seguridad personal puede querer que su alma nunca vuelva a su cuerpo. Inhábil para concebir abstractamente la vida como “una posibilidad permanente de sensación” o como “un continuo ajuste de coordinaciones internas a las relaciones externas” el salvaje la imagina como una cosa material concreta y de una magnitud definida, capaz de verla y manejarla, tenerla dentro de una caja o un jarrón y expuesta a ser golpeada, rota o hecha pedazos. Concebida así, no es necesario en absoluto que la vida esté en el hombre; puede hallarse ausente de su cuerpo y continuar aun animándolo en virtud de una especie de simpatía o acción telepática. “
Frazer establece una abismal distancia entre la percepción occidental (de la que es parte), de todos los fenómenos que atañen al espíritu, al alma, a la psique, etc., y la percepción de lo que él llama constantemente “pueblos salvajes” o “pueblos primitivos” de estos mismos fenómenos. Legitima la primera cosmovisión y descalifica invariablemente a la segunda.
Desde una perspectiva más bien ambivalente Arthur Koestler hace un repaso de los personajes destacados en la academia de muchos países que estuvieron cercanos al estudio de los fenómenos paranormales. Entre ellos se puede contar a Gilbert Murray quien tuviera en su tiempo y en su ámbito una presencia académica muy destacada, autoridad en el tema helenístico, fue redactor de la Liga de la Naciones. El mismo Murray redactó un informe, lleno de sorpresas y datos significativos sobre una serie de experimentos de trasferencia de pensamiento realizados en Cambridge en 1924. También compartieron estos oficios Charles Richet, fisiólogo, descubridor de la terapia de Serum y premio Nobel de medicina en 1913. Henry Bergson, premio Nobel de literatura en 1923, Lord Rayleigh, profesor de química experimental, premio Nobel de física en 1904, descubridor del Argón y el Radón. Lo que busca demostrar Arthur Koestler en su renombrada lista es que el estudio de los fenómenos mentales que sobrepasan a los fenómenos de la psicología o la psiquiatría no ha sido asunto de gente poco respetable, como muchos creen en la actualidad. Los estudiosos de las ciencias reconocidas han vituperado a brujos y telépatas, más es claro que el estudio de la parapsicología no fue siempre un asunto de chiflados ni de tontos. Este libro da una perspectiva del estudio de la parapsicología hasta principios de la década de los setentas, que ha servido para documentar desde cuántas instituciones se han emitido resultados de experimentos, procedimientos utilizados, y herramientas para el estudio de los fenómenos paranormales como la telepatía o la telequinesis.
Arthur Koestler se suicidó en 1983 y con él su propia esposa. Para dar un perfil del individuo que fue, hay un ensayo de Vargas Llosa, publicado por Letras libres, sobre otro de sus libros El cero y el infinito. Y cito un fragmento en que lo describe:
“El Apocalipsis doméstico de Montpelier Square pinta a Arthur Koestler de cuerpo entero: la vorágine que fue su vida y su propensión hacia la disidencia. Vivió nuestra época con una intensidad comparable a la de un André Malraux o un Hemingway y testimonió y reflexionó sobre las grandes opciones éticas y políticas con la lucidez y el desgarramiento de un Orwell o un Camus. Lo que escribió tuvo tanta repercusión y motivó tantas controversias como los libros y opiniones de aquellos ilustres intelectuales comprometidos, a cuya estirpe pertenecía. Fue menos artista que ellos, pero los superó a todos en conocimientos científicos. Su obra, por eso, ofrece una visión más variada de la realidad contemporánea que la de aquéllos.”
Vargas Llosa lo nombra “tránsfuga de ideologías y creencias” aunque Koestler se caracterizó por una ideología -quizá a su propio pesar- eminentemente socialista. Su vida ilustra su propia obra: nunca se afilia a una causa sino para más tarde renunciar a ella: renuncia al sionismo, del cual fue un cercano apasionado, renuncia al judaísmo y escribe uno de sus libros más controvertidos, La tribu número trece, ensayo en el cual presenta una teoría muy atacada sobre un origen alterno en el pueblo judío europeo, haciéndolo descendiente de los jázaros, y escribe The roots of coincidece, para hacer una defensa –débil y no desprovista de humor- de las cualidades de la parapsicología.
Es interesante ver la importancia que tuvieron los estudios de parapsicología en la Unión Soviética, y como ahí se pretendía darle aplicaciones militares a la telequinesis y la telepatía. Las ideologías contrarias, las que se sienten comprometidas a prever un orden social alterno, parecen estar enamoradas de la posibilidad energética de la mente para generar situaciones paranormales. La ideología revolucionaria ha tenido una tendencia a separarse de los sistemas de creencias tradicionales para darle una connotación científica a los hechos de la mente que los creyentes calificarían como “iluminaciones” o algo similar. El mismo Koestler era un ideólogo, perseguía defender alguna causa, y si esta causa parecía perdida y contraria al orden establecido, mejor. Declaró Koestler -según el mismo artículo de Vargas Llosa-, “Arruiné la mayor parte de mis novelas por mi manía de defender en ellas una causa; sabía que un artista no debe exhortar ni pronunciar sermones, y seguía exhortando y pronunciando sermones”. La obra de Koestler tuvo una particularidad interesante; un disfraz de narrativa que es pasaje autobiográfico, la narración de asuntos diversos en los que se involucró gracias a este espíritu científico y disidente que lo caracterizó. Su interés por la parapsicología se desprende de su inagotable curiosidad científica y de su tendencia a ir con las causas de la disidencia. Intentó Koestler ubicarse en un plano neutral y no se dejó llevar por la ola de enérgicos detractores de la parapsicología, científicos dudosos pero muy sorprendidos, hasta grandes entusiastas que se volvieron fanáticos y terminaron por perder credibilidad ante la marejada de charlatanería que se desató en torno a los temas pseudocientíficos.
Y a todo esto… ¿Qué es, en resumen, la parapsicología? Se define como una pseudo ciencia. Se encarga de estudiar aquellos fenómenos de la mente, cuya existencia goza de algún reconocimiento académico (la telequinesis, la telepatía o la percepción extrasensorial) pero que nunca han contado con los elementos de comprobación necesarios para consolidarse como “hechos científicos”. Ya sea por su falta de continuidad o frecuencia, por su carácter aleatorio, por su intangibilidad física y en resumen, por su falta de explicación. Hoy es difícil encontrar una sola página seria al respecto en la web. La falta de praxis científica, la reticencia de los “científicos serios” y el retiro de los presupuestos gubernamentales a este tipo de estudios los han borrado de los intereses públicos. Sin embargo es totalmente probable que por debajo de la esfera pública podamos encontrar a uno que otro perturbado por el ansia de poder, que pretenda dar continuidad al estudio de los fenómenos paranormales. El estudio de la parapsicología se parece al de la clonación en el sentido de que ambas prácticas están recubiertas por un halo de “falta de seriedad” , y sin embargo los gobiernos e instituciones de distintos lugares del mundo han implementado laboratorios y hecho inversiones considerables para continuar en sus estudios. Parecen por otro lado poco claras las intenciones de ambos estudios y sus aplicaciones utilitarias. Tienen, además, el halo del “secretismo”. Incluso en sus tiempos de mayor auge y sensacionalismo -que claramente describe Koestler – se publica en las revistas psiquiátricas de mayor renombre de su tiempo, una escasa información que deja en claro que aunque muchos experimentos son asombrosos es imposible declarar a la parapsicología una ciencia exacta, pues sus formas de medición no coinciden ni podrán coincidir con la medición científica. Me pregunto si dentro de estos apartados y cada vez más extintos laboratorios de parapsicología, dispersos en diversas instituciones y universidades del mundo, alguien encontrará el hilo negro que la legitime y le otorgue una función práctica.

La parapsicología es, aún y aparentemente, una fracaso. Por eso es que vemos a los parapsicólogos convertidos en brujos y charlatanes y nos hemos olvidado de los grandes científicos y de los premios nobel que en algún tiempo participaron en experimentos de telequinesis y telepatía. Por eso vemos esa larga hilera de páginas web que intentan convencer al lector de su verosimilitud para después venderle algún volumen escasamente acreditado, de algún quiromante, alquimista o mago que en algún lejano día de su vida logró un raro estado de ESP y que documentó sus vagas y más bien patéticas experiencias.

viernes, 17 de febrero de 2017

He aquí lo que dijo Verónica

Amigas y amigos de FB, les pido unos minutos de su tiempo.
Estamos viviendo una Emergencia Nacional.
Es parecida a un huracán, temblor o inundación. En parte porque tanto el gobierno federal como los locales están rebasados. En estos casos hemos visto cómo una ciudadanía activa y receptiva corre a comprar comida, a llevar ropa, medicamentos, hace aportaciones económias, se suman como voluntarios para colaborar con lo que pueden dentro y fuera de México.
Sabemos que DIARIAMENTE llegan a México cientos de migrantes expulsados de Estados Unidos por los decretos de Trump. Por aire o por tierra (éstos en peores condiciones) regresan a México sin nada. Sus edades ocsilan entre 5 y 80 años, la mayoría sin redes de familiares y amigos que los apoyen o acojan. Sin papeles, dinero, credenciales, pasaporte, IFE, NADA. Llegan sólo con una Constancia de Deportación que no les sirve. El Seguro de Desempleo les será autorizado quince, si bien les va, 15 días después de haber llegado a México y la cantidad que reciben es insuficiente para vivir una semana. En esos siguientes quince días a partir de su deportación, ¿qué comen, dónde duermen, cómo lavan su ropa, se asean, bañan? Llegan a la Ciudad de México o a otras ciudades que no conocen, cómo se transportan, con qué dinero compran su boleto de regreso a sus pueblos. Al llegar a su país, son las personas más vulnerables, ya que están solos y desconocen cómo transportarse, a qué Instituciones acudir, quién puede brindarles ayuda inmediata. Muchos no hablan bien el español.
Queridos, les propongo que me ayuden a ciudadanizar esta emergencia. Pasemos de las marchas y las toneladas de información que distráen y aniquilan nuestras acciones, para responder de inmediato y de muy distintas formas a esta EMERGENCIA NACIONAL.
Patricia Vega,  Julia Santibáñez y otros amigos en FB, ustedes saben manejar el Twitter, hagamos viral su situación, volvamos sus necesidades urgentes un "trending topic". Los migrantes de ambos sexos y de distintas edades necesitan TODO: comida, dinero, ropa, electrodomésticos, un lugar en dónde quedarse mientras entienden qué sigue en su vida, ayuda psicológica porque han dejado familia, historia, trabajo, amistades y regresan a una realidad hostil porque aquí nadie los quiere de regreso, no obstante que han enviado millones de dolares de remesas, y que muchos estados sobreviven gracias a sus dólares. Dr. David Barrios Martínez, tú puedes armar un grupo de especialistas para apoyarlos en este sentido, estoy segura que muchos de tus amigos psicólogos y psiquiatras se sumarían con gusto. Hebe Rosell MaselFrino AbMardonio CarballoMargie Bermejo, Alonso Arreola, Fernando Rivera Calderón, Carlos Nahuel Porcel de PeraltaNacho MéndezRodolfo Ritter ArenasAlejandro BarranonGuillermina Monroy, Armando Vega-gil, ustedes podrían armar conciertos diversos que recauden dinero para apoyar esta bienvenida en especie que les urge ya, hoy, mañana. Gabriel Macotela, Estela TrevinoRogelio Cuellar, Damián Flores, Juan BerruecosFernando Osorno CruzChrista CowrieMarco Barrera BassolsPatricia Quijano FerrerAngélica Abelleyra ustedes pueden donar obra, y/o pedirle a sus amigos y amigas artistas plásticos, fotógrafos que colaboren. Alejandro Luna, Silvia A Peláez, Jaime Chabaud, los dramaturgos, directores de teatro, actores, Otto Sirgo, Arturo Beristáin, Siameses Company, podrían sumar voluntades y organizar funciones y eventos para recabar fondos para solventar un poco las necesidades más urgentes de nuestos migrantes. Escritoras: Kyra Galvan, Ethel Krauze KJulia SantibáñezJuana Marìa NaranjoAna García BerguaAna Clavel, Natalia Toledo, Alicia García BerguaRocío CerónRowena BaliMaría BarandaZazil Alaíde CollinsBeatriz Rivas… Escritores:  Benito TaiboAlberto Ruy SánchezJosé Manuel Recillas PoetaDavid Martín del CampoAlberto Chimall… Ustedes los creadores y creativos de la palabra, pensemos entre todos en cómo involucrar a los ciudadanos en acciones concretas. Las empresarias Patricia Torres MayaSusana OrtizAna Lilia Cepeda y tantas otras, hablen con sus iguales y armen juntos paquetes de apoyo.
Las televisoras, los comunicadores no están ciudadanizando esta realidad. Estoy segura, ustedes en las redes pueden ayudar en mucho para volver visible esta tragedia humanitaria, la gente de bien está esperando que alguien los organice, les pida, oriente en cómo, con qué, dónde pueden colaborar, junto con las organizaciones de apoyo existentes que no se dan a abasto para solventar las urgencias básicas de nuestros connacionales. Les doy algunos datos, teléfonos, nombres, organizaciones: Luis Ángel Gallegos, Asamblea Popular de Familias Migrantes y coordinador del Programa de Atención al Retorno del Instituto de Investigación y Práctica Social y Cultura, A.C. Tel. 70 38 48 43, FB: APOFAM. Otra organización, Instituto de las Mujeres en la Migración, A.C.; FB IMUMI, tels. 5211.4153 y 5658.7384, imumi.org/ Tarda un día en contestar, dejar recado. DF@familias migrantes.org, entre otras. Hay organizaciones ciudadanas esforzándose por atender a los cientos de migrantes que llegan, en todos los Estados de la República, sobre todo en los fronterizos. Quienes viven allá, busquen estas organizaciones y súmense. Patty Duarte FrancoGerman Pablos TiradoMartin Urrea TiradoEnrique Lawrenz, Aidé Grijalva. Hay mucho en lo que ustedes y sus amistades pueden ayudar. Acérquense, difundan, corran la voz, sumen porque el problema que tenemos enfrente requiere de todos nosotros, de nuestra creatividad y de un poco de nuestro tiempo y respaldo.
Muchas gracias.

jueves, 16 de febrero de 2017

Por lo que dijo Verónica

Hace unos días la escritora Verónica Ortiz envió un mensaje que me conmovió. Y sé que a muchos les pasó lo mismo. Le prometí que la seguiría en la intención que proponía en ese mensaje. Mi manera de hacerlo es la escritura, pero hay muchas maneras.
     Verónica me hizo pensar que no debemos actuar como esos a quienes criticamos severamente, hipócritamente, omitiendo de nuestra conducta cualquier culpa: olvidando que hemos dejado caer algo feo por ahí, alguna vez, inconcientemente, sin darnos cuenta, quizá. A ignorar que nuestra existencia mal aprovechada está destruyendo el planeta: nuestros coches lo están haciendo, nuestro consumismo, nuestras cosas, que no son nuestras del todo, porque son tan finitas -algunas más, algunas menos- como nosotros. ¿Por qué no al menos recoger la basurilla que arrojamos: reciclarla, convertirla en arte, en ciencia, en jardín, en bosque? ¿Por qué no  pagar el monto de los daños?
No debemos seguir actuando como aquellos de los que nos avergonzamos; no podemos seguir ignorando olímpicamente la agonía de los migrantes, sólo porque no nos imaginamos siquiera que sean nuestros semejantes, porque somos incapaces de empatizar con ellos, ¡Dios nos libre! No nos pondremos por nada del mundo esos zapatos arrancados de los pies por la miseria, no adoptaremos esos pies callosos que cruzaron la frontera, no encarnaremos ese cuerpo deshidratado, heroicamente violado y vejado –más aún el femenino- en el camino.
Luego de leer el mensaje brillante de Verónica platiqué con el escritor Emiliano Monge, quien ha dedicado una buena parte de su trabajo de investigación y literario al tema de la migración: varios mensajes de este escritor me conmovieron también.
Dejemos de ignorar que ellos son de aquí, que este país es de ellos tanto como nuestro. Dejemos de ignorar las masacres ocurridas en los pueblos y caminos lejanos, donde no hay medio alguno para retratar o rescatar y si lo hay es aniquilado. Hace un tiempo relativamente reciente que gracias a estas redes es posible llevar imágenes de lo que han hecho desde mucho tiempo atrás sin que hubiera una cámara a mano y menos un medio que lo transmitiera en tiempo real. Como habitantes de las redes tenemos la elección de utilizarlas estúpidamente: sólo para medir nuestro nivel de popularidad y alimentar raquíticamente nuestro ego, o para convocar personas, habitantes con los que es necesario comunicarse para que las cosas sean mejores para todos.

Yo invito a todos los escritores a los que he conocido en persona y considero mis amigos, a que, sin afán alguno de protagonismo, escriban para seguir la intención de nuestra amiga Verónica.