Tengo que colocarte pronto entre mis recuerdos,
chico precioso:
hemos tenido una dulce despedida,
así que síguete muriendo
por quien quieras.
No me alucina tu mirada
y creo que eres un desperdicio.
Tu narcisismo, tu egocentrismo,
me los sé desde hace varios.
Juzgas, como todos,
te crees mucho, como todos.
Montones de ningunos tengo a escoger
y quiero guardarme algunos en este costal.
¿Porqué escogerte ti, si ni a ninguno llegas?
domingo, 7 de diciembre de 2008
Corrido ardido I
En duelo
me han traído
todos mis amantes...
No hay felicidad
que valga
en sus penumbras.
Ahora mi casa está hecha
con materia rabiosa,
a prueba de traidores.
Puedes pasar de nuevo
pero si traes enemigo,
te doy un tiro.
me han traído
todos mis amantes...
No hay felicidad
que valga
en sus penumbras.
Ahora mi casa está hecha
con materia rabiosa,
a prueba de traidores.
Puedes pasar de nuevo
pero si traes enemigo,
te doy un tiro.
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Ahora mi casa está hecha con materia rabiosa
viernes, 5 de diciembre de 2008
Poema al hombre frío
Te he soñado, hombre frío,
eres mi derrengada fantasía.
Sueño que te quiero
y sueño suficiente
y sueño sueños únicos,
porque te sueño a ti, cariño.
Si tú me quieres
si te me antojo,
tengo un manojo
de despertares para ti,
y tengo tanto contento,
que con gozo seguro
al amanecer te caliento,
hombre frío, si tú quieres,
aunque mi amor te mire con tiento.
eres mi derrengada fantasía.
Sueño que te quiero
y sueño suficiente
y sueño sueños únicos,
porque te sueño a ti, cariño.
Si tú me quieres
si te me antojo,
tengo un manojo
de despertares para ti,
y tengo tanto contento,
que con gozo seguro
al amanecer te caliento,
hombre frío, si tú quieres,
aunque mi amor te mire con tiento.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Balita
viernes, 28 de noviembre de 2008
Ojos azules
Si tuviera los ojos azules
sería la víctima de tu embelezo,
chico precioso.
Merecería que desde
la otra acera
me vieras las piernas,
las nalgas
y eso.
¡Cómo describir
-¡dioses!-
esa tu mirada,
tan anhelada,
tan codiciada!
Mi deseo, sin embargo,
está en dos verdes
ojos que me miraron
desde la almohada contigua
y me imploraron.
Quédate, pues,
con tu par de amargas almendras,
ya muchas he escupido.
Yo volveré a mis andadas,
tras esos ojos verdes.
sería la víctima de tu embelezo,
chico precioso.
Merecería que desde
la otra acera
me vieras las piernas,
las nalgas
y eso.
¡Cómo describir
-¡dioses!-
esa tu mirada,
tan anhelada,
tan codiciada!
Mi deseo, sin embargo,
está en dos verdes
ojos que me miraron
desde la almohada contigua
y me imploraron.
Quédate, pues,
con tu par de amargas almendras,
ya muchas he escupido.
Yo volveré a mis andadas,
tras esos ojos verdes.
martes, 25 de noviembre de 2008
jueves, 20 de noviembre de 2008
Baladas de otros
"La cercanía de Tepito con la Aduana del pulque, hizo proliferar expendios de esta bebida, a razón de dos o tres pulquerías en cada calle. De tal suerte que el consumo de pulque funcionó como amortiguador social que embriagaba al populacho.
Afuera de las pulquerías se instalaron vendedoras de toda clase de antojitos para borrachos: tacos y quesadillas, frituras de vísceras de res o de cerdo, cuyo consumo competía con quienes elaboraban los chilaquiles y las migas. Pero, fue el tiempo quien le devolvió la supremacía a las migas, ya que no hubo otra comida que compensara la borrachera y restituyera las energías perdidas al beber la savia del neutle, de la que nunca se comprobó que le faltara un grado para ser carne.
Fue entonces que, para contrarrestar los efectos del pulque, sus consumidores se recetaban un buen plato de migas justo donde mejor estaban elaboradas, sazonadas y servidas. Y para quienes no eran pulqueros, resultaba un plato de sopa económico, que había que pedir con “huesos de la eterna juventud”.
La satisfacción de un buen comedor de migas es degustarlas como si fueran sus vitamigas, pues lo hacen sentirse fuerte, audaz y valiente. Capaz de llegar bien a su casa o al trabajo.
Afuera de las pulquerías se instalaron vendedoras de toda clase de antojitos para borrachos: tacos y quesadillas, frituras de vísceras de res o de cerdo, cuyo consumo competía con quienes elaboraban los chilaquiles y las migas. Pero, fue el tiempo quien le devolvió la supremacía a las migas, ya que no hubo otra comida que compensara la borrachera y restituyera las energías perdidas al beber la savia del neutle, de la que nunca se comprobó que le faltara un grado para ser carne.
Fue entonces que, para contrarrestar los efectos del pulque, sus consumidores se recetaban un buen plato de migas justo donde mejor estaban elaboradas, sazonadas y servidas. Y para quienes no eran pulqueros, resultaba un plato de sopa económico, que había que pedir con “huesos de la eterna juventud”.
La satisfacción de un buen comedor de migas es degustarlas como si fueran sus vitamigas, pues lo hacen sentirse fuerte, audaz y valiente. Capaz de llegar bien a su casa o al trabajo.
Comenzaron a adquirir fama ciertos comideros, como es el caso del comidero: Migas “La Güera” que desde hace más de cuarenta años, en la Calle de Toltecas 12, justo en el corazón de Tepito, es atendido como negocio familiar por una tercera generación de tepiteños.
Framento de La sopa de Migas, ensayo de Alfonso Hernández
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Balita

A los ojos de una mujer joven todo parece demasiado sencillo, la juventud pinta de felicidad las cosas, no recuerda días pasados, no tiene en la memoria el caos. Pero mi vida, como les dije al principio de esta historia, ha estado repleta de catástrofes: tantas han sido que varios años antes de que aquello a lo que llaman adolescencia llegara, yo ya tenía mi ser plagado de memorias catastróficas. En aquellos años la juventud pautaba vértigos que ahora me resultan anodinos. Hoy la lentitud y la repetición son mi camino, puedo beber esos años de amor desenfrenado, beberlos por los dedos. Una respiración trabajosa pauta mi vida, como un cantar ronco y necio; un cantar de mi ancianidad refrenada.
Hoy sé que no hay Arcadia posible, no hay retorno, no hay amor que valga. Soy una vieja conforme, sin duda; me voy a morir pronto y no voy a ver el fin de todo, la completa desaparición de la Arcadia. He perdido el optimismo. He dejado de creer que será posible salvar al mundo, he dejado de ser un príncipe en cuerpo de dama. He dejado atrás el caballo blanco. Escucho a solas la cabalgata de las letras, grises, reales, tersas.
Una mujer joven piensa que es mejor que una vieja, se equivoca: una mujer vieja es más triste, sus violencias se expanden al interior del cuerpo sin rozar la piel, a la vez tiene todo lo que la joven cree y finge tener, lleva a cuestas la historia, mientras que la joven la ensaya. La joven se enamora, la juventud es la mejor hora para el amor. La vieja piensa, piensa, piensa. La vejez es la mejor hora para pensar.
No hay mejor hora que la de encontrarse con un cuerpo desnudo y dispuesto al baile, al alcohol, al vértigo, a la música de tambores, al recuerdo imborrable del paraíso. Yo por mi parte, con mi historia a cuestas, sigo admirando al Chulo de Viades desnudo en la Plaza de Medalla, su ojos congelados aún miran al horizonte desaparecido.
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en Amazon Party. Fragmento del capítulo 17
viernes, 14 de noviembre de 2008
Fruto prohibido
Para mis amigos gays, felizmente perennes frutos prohibidos.
Cuando cae la tarde en el verano
y los frutos por montones
del árbol se nos caen,
gustozos los comemos;
pero si el verano
es demasiado generoso
y los frutos se desbordan en el huerto,
nos volvemos mohinos.
Cuando vienen por montones
a cruzarse en el camino los destinos,
uno se vuelve tedioso
y espera sin placer el fruto peligroso,
el fruto desabrido.
En coche
Bebamos, sí,
avivemos la hoguera,
aullemos a la luna,
cantemos a la noche,
vayámonos en coche,
que la noche perdura;
besemos a oscuras
a un canalla
que calle su amargura.
avivemos la hoguera,
aullemos a la luna,
cantemos a la noche,
vayámonos en coche,
que la noche perdura;
besemos a oscuras
a un canalla
que calle su amargura.
Polvos y pasados
Hay dolores que se vinieron a vivir a mis huesos.
Hay tiranías que vinieron a juntarse como polvos.
Polvos sobre polvos.
Hay carnes que vinieron a plantarme sus dolores.
Hay manecillas que apuntan a números pasados.
Hay tardes que se multiplican como cuentas millonarias.
Pasados sobre pasados.
Hay huesos que se hacen polvo sobre mi carne adolorida.
Hay tiranías que vinieron a juntarse como polvos.
Polvos sobre polvos.
Hay carnes que vinieron a plantarme sus dolores.
Hay manecillas que apuntan a números pasados.
Hay tardes que se multiplican como cuentas millonarias.
Pasados sobre pasados.
Hay huesos que se hacen polvo sobre mi carne adolorida.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Demonio desterrado
Qué triste es ver al demonio desterrado.
Qué pronto, qué tardío.
He bebido imposibles a chorros
y no me abochorno al recordarlos
en sus noches de juerga,
en sus días de hastío.
No vendrán más olvidos
amados para siempre.
Qué gozo es ver al demonio desnudo,
mirar sus ojos,
su par de sueños nuevos
y saber que más pronto que tarde
serán desterrados del amor.
Qué pronto, qué tardío.
He bebido imposibles a chorros
y no me abochorno al recordarlos
en sus noches de juerga,
en sus días de hastío.
No vendrán más olvidos
amados para siempre.
Qué gozo es ver al demonio desnudo,
mirar sus ojos,
su par de sueños nuevos
y saber que más pronto que tarde
serán desterrados del amor.
martes, 4 de noviembre de 2008
Destacan autores relación entre tabaco y literatura
Consideran algunos literatos al cigarro como un personaje literario; presentan revista dedicada al tema a manera de protesta por lo que consideraron política represiva contra los fumadores
http://www.eluniversal.com.mx/notas/549447.html
http://www.eluniversal.com.mx/notas/549447.html
lunes, 3 de noviembre de 2008
jueves, 30 de octubre de 2008
Baladas de otros
“Desde mi más tierna infancia desee ver la desnudez de la mujer con más conmoción que explorar una cueva, el casco abandonado de alguna hacienda o de un balandro varado. Inventé artilugios de reflexión óptica para sorprender sin ser sorprendido a las mujeres de mi casa. De adolescente ensoñaba con mis tías y de joven con mis primas y en general con todo lo que se balanceara con faldas. Ahora, con varias décadas en el cuerpo y más bien harto de dicha veleidad, he llegado a esperar devotamente, sabiendo que no llegaría, hasta cinco horas a una “musa” (toda mujer que viste y calza si es musa, lo es entrecomillas...), cansado de padecer tantísimo desdén, llego a las mismas conclusiones: 1. todas las mujeres son la misma personita. 2. con una e hijos basta y sobra para darle a la vida un agradecimiento imponderable y gratuita aceptación a lo absurdo del mundo, y 3. la mujer que haciendo alarde de su sexto sentido te invita inopinadamente a copular, con la misma sutilidad y alegría, sabrá despedirte a tiempo. En fin, las musas sin duda son la mejor parte de la sabiduría clásica griega que no podemos perder” –Se dice para sí, memorioso y circunspecto, un misógino.
Fragmento de El hombre que no se aburre en su habitación de Jaime Vilchis.
Metralla
Libélula ondulante
que en éxtasis profundo
se evapora,
vidrio roto;
astilla,
raja tabla,
palabra sin tiento,
guarida bajo el ala
de lo incierto.
que en éxtasis profundo
se evapora,
vidrio roto;
astilla,
raja tabla,
palabra sin tiento,
guarida bajo el ala
de lo incierto.
Fusil
Voy como una flor
de fuego
entre amantes
criminales:
revivo como una bruja
incinerada en el principio
y empalada en el límite;
en sampleo
amoroso,
en repetición.
Voy a tu estación
de cristal violento
a recargar heridas.
de fuego
entre amantes
criminales:
revivo como una bruja
incinerada en el principio
y empalada en el límite;
en sampleo
amoroso,
en repetición.
Voy a tu estación
de cristal violento
a recargar heridas.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Balita
Haber encontrado una mujer que por fin y todos los fines lo amara le causaba un pavor tan grande que se quedaba petrificado durante horas, lo mismo que su pene, como si los ojos de ella fueran los de una medusa. La valentía con que venció su timidez para abalanzarse sobre aquella mujer lo hacía sentir, a veces, grande.
Para un hombre pequeño hacer el amor es una gran aventura, siempre, cada vez; son seres amorosos y blandos, un tanto retardados y tímidos. Cada vez que cuenta algún episodio de su vida sexual lo reviste de una alegría y un dramatismo epopéyicos. Alardea de un talento que seguramente no posee. Los pequeños suelen tener graves defectos en la cama, y pocas veces llegan a intentar darse cuenta. Me encanta cuando platica sobre esto. La intimidad del consultorio lo calienta en una forma curiosa con cuyas razones no he dado todavía. Me ha dicho que soy hermosa, atesoro las grabaciones en que intenta seducirme y a veces las escucho cuando estoy triste, siempre es reconfortante saber que una es deseada.
Las acciones de este hombre están provistas de una genialidad insospechada y sólo reconocible para una mujer tan sensible como quien escribe. Pero mi pasión por Gerzon procede principalmente de sus elucubraciones, de las palabras que dice cuando inocentemente se presta a mi morbosidad de investigadora y me habla de su esposa, ahogada en una alberca después de sufrir un golpe en la cabeza.
domingo, 26 de octubre de 2008
Nada
miércoles, 22 de octubre de 2008
Bucólica
Cerca veo
la colina en llamas.
Veo el oro crecer
y también la nostalgia,
veo el incendio
mientras las ovejas,
-blancas, negras, pasivas-
pastan en mi prado.
la colina en llamas.
Veo el oro crecer
y también la nostalgia,
veo el incendio
mientras las ovejas,
-blancas, negras, pasivas-
pastan en mi prado.
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Huyan al prado,
mis ovejas,
que la colina se incendia
miércoles, 15 de octubre de 2008
El farsante (2007)
Juro
que este hombre
es una excepción:
no pertenece a casta alguna,
no ha tenido padre,
ni madre,
ni cuna,
no ha nacido.
Dice que está muerto,
que está gris,
que está tuerto,
cojo, viudo, harto...
Podría ser un diamante
entre mis senos;
una fortuna, el pan,
los días buenos.
Pero sólo es un farsante,
y va hablando por ahí
con desconocimiento;
loco, tonto, bruto, idiota.
Se consuela con patrañas,
se desvive por arañas,
y se arroja lanza en ristre
sobre el pecho
que lo lleva en sus entrañas.
Eso es triste.
que este hombre
es una excepción:
no pertenece a casta alguna,
no ha tenido padre,
ni madre,
ni cuna,
no ha nacido.
Dice que está muerto,
que está gris,
que está tuerto,
cojo, viudo, harto...
Podría ser un diamante
entre mis senos;
una fortuna, el pan,
los días buenos.
Pero sólo es un farsante,
y va hablando por ahí
con desconocimiento;
loco, tonto, bruto, idiota.
Se consuela con patrañas,
se desvive por arañas,
y se arroja lanza en ristre
sobre el pecho
que lo lleva en sus entrañas.
Eso es triste.
Balita
Toqué la puerta, pude escuchar sus pasos descalzos acercándose sigilosamente, de pronto una pequeña sombra tapó el ojillo y escuché nuevamente los pasos, su olor se intensificó, después su silueta se atenuó, escuché el cerrojo de la última recámara girar suavemente, volví a tocar, esta vez escuché el chirrido del colchón donde duerme, volví a tocar, en ese momento el sudor se hizo más perceptible, luego escuché como sus pasos se acercaban al closet. Escuché el atomizador del perfume, sentí el olor.
Vuelvo a tocar, de pronto siento un olor a bocadillo, a desesperación, es extraño, ahora hay un olor a lágrima, no comprendo, ¿le ocurrirá algo?, esta vez toco con más fuerza, aspiro hasta la última bocanada, siento que algo cae en el interior del departamento, un ligero grito. En todo el tiempo que lleva mi vecino en el edificio jamás se le había caído nada, ni una hoja de papel, es un chico casi impecable. Ahora sí que estoy tocando fuerte, el muchacho me tiene preocupada, lo siento dar pasitos inarmónicos en el interior del cuarto.
–¿Está todo en orden? –le pregunto. –Hermano, no temas. Trato de animarlo.
El olor a lágrima está a punto de causarme nausea. Tengo que abrir, no vaya a ser que el pobre muchacho se asfixie. De pronto él abre. Esta vez la apreciación de sus facciones es total, tiene piel de obsidiana y ojos ambarinos, las pestañas muy pobladas, relucientes, sonríe ampliamente con labios grandes y dientes pequeños, se le hacen unos hoyuelos en las mejillas, es alto como un hastial, tiene aspecto de venir de una clase noble, emite una risa maravillosa, aunque fingida. Ha llorado, se ha metido el bocado con desesperación y se nota. Trato de reanimarlo con otra risa maravillosa. Se queda atónito.
–¿Tienes cuenta de banco? –le pregunto, llanamente.
Me parece que se exalta pero trata de disimular, se oculta magistralmente. Pero yo sé muy bien que ha llorado, no me puede engañar. De pronto detecto un diminuto trozo de galleta en el primer molar izquierdo. Súbitamente la expresión de su rostro cambia. Y no comprendo. El olor adquiere matices de auténtico voto invisible. Me siento emocionadísima de tener frente a mi a semejante soldado.
De un modo francamente incomprensible mi vecino me dice que está harto de mí, que ha comprobado que no duermo sólo por esperarlo, que ya no sabe cómo hacerle para evitar que mi nariz llegue hasta él. Estoy atónita, luego me dice que por el amor de dios le permita tener vida privada. Trato de mascullar algo, pero sólo consigo chillar levemente. El tipo se enfurece aún más cuando me escucha, entonces corre hasta la cocina, trae una escoba y comienza a darme con ella.
–lacr. –Consigo articular...
–¿Está todo en orden? –le pregunto. –Hermano, no temas. Trato de animarlo.
El olor a lágrima está a punto de causarme nausea. Tengo que abrir, no vaya a ser que el pobre muchacho se asfixie. De pronto él abre. Esta vez la apreciación de sus facciones es total, tiene piel de obsidiana y ojos ambarinos, las pestañas muy pobladas, relucientes, sonríe ampliamente con labios grandes y dientes pequeños, se le hacen unos hoyuelos en las mejillas, es alto como un hastial, tiene aspecto de venir de una clase noble, emite una risa maravillosa, aunque fingida. Ha llorado, se ha metido el bocado con desesperación y se nota. Trato de reanimarlo con otra risa maravillosa. Se queda atónito.
–¿Tienes cuenta de banco? –le pregunto, llanamente.
Me parece que se exalta pero trata de disimular, se oculta magistralmente. Pero yo sé muy bien que ha llorado, no me puede engañar. De pronto detecto un diminuto trozo de galleta en el primer molar izquierdo. Súbitamente la expresión de su rostro cambia. Y no comprendo. El olor adquiere matices de auténtico voto invisible. Me siento emocionadísima de tener frente a mi a semejante soldado.
De un modo francamente incomprensible mi vecino me dice que está harto de mí, que ha comprobado que no duermo sólo por esperarlo, que ya no sabe cómo hacerle para evitar que mi nariz llegue hasta él. Estoy atónita, luego me dice que por el amor de dios le permita tener vida privada. Trato de mascullar algo, pero sólo consigo chillar levemente. El tipo se enfurece aún más cuando me escucha, entonces corre hasta la cocina, trae una escoba y comienza a darme con ella.
–lacr. –Consigo articular...
–¡A mi no me engañas! –Grita fuera de si. Luego me da un fuerte portazo
martes, 14 de octubre de 2008
Envidia (2007)
Siento envidia de tu rostro,
de tu canto,
de tu risa,
de tu baile.
Siento envidia de los campos,
de los vientos,
de las lluvias,
de todos los elementos.
Siento una envidia tan grande
por tus cauces, que se derraman,
que escurren por las montañas
como serpientes.
Siento una punzada atroz
en mi alma negra
cuando veo
la luz que te embarga todo,
que te inflama.
de tu canto,
de tu risa,
de tu baile.
Siento envidia de los campos,
de los vientos,
de las lluvias,
de todos los elementos.
Siento una envidia tan grande
por tus cauces, que se derraman,
que escurren por las montañas
como serpientes.
Siento una punzada atroz
en mi alma negra
cuando veo
la luz que te embarga todo,
que te inflama.
jueves, 9 de octubre de 2008
Afuera
no deja de soplar,
violento,
enrojecido
por el fuego.
Un murmullo
Un murmullo
no deja de ser,
y no puede
y no puede
acallar las risas
y los jugueteos
aquí dentro.
Afuera la catástrofe,
afuera el infierno.
La neblina baja por la mañana,
y los jugueteos
aquí dentro.
Afuera la catástrofe,
afuera el infierno.
La neblina baja por la mañana,
tiñe todas las muertes de blanco
y el viento se va triste
y se calla,
dejando el humo negro
de un rumor
macilento.
Adentro blancas hojas
se hacen cuentos,
velos,
y el viento se va triste
y se calla,
dejando el humo negro
de un rumor
macilento.
Adentro blancas hojas
se hacen cuentos,
velos,
vuelos,
nubes,
pulques,
cruces,
hombres de bruces,
pulques,
cruces,
hombres de bruces,
espumas,
bromas,
bramas,
brumas...
bromas,
bramas,
brumas...
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