Yo fui detrás,
amante de ojos claros,
no del libro
sino de ti.
El libro parecía
casi imposible,
y quise gastarme
en letras los pecados.
Y fui por ti
una y otra vez
y hasta un libro
escribí.
Pero tú,
rubio mío,
fuiste imposible
y el libro,
pan comido.